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miércoles

Anti-filósofo y anti-dialéctico Emil Cioran


Nadie menos sospechoso que Cioran de reducir el universo «a las articulaciones de la frase», de emancipar la prosa del objeto y del mundo; y sin embargo, nadie más escrupuloso de las palabras, más exquisito del verbo y vinculado al estilo. Asqueado del vocablo y, empero, tan diestro en él como solo lo lograron algunos –pienso en Nietzsche o en Canetti. 
Anti-filósofo y anti-dialéctico, la escritura de Cioran despide, con todo, dialéctica y sollozo compartidamente. Respecto al sollozo, no es preciso extenderse aquí; como escribí ya, Cioran ha tratado todos los temas más apremiantemente filosóficos desde su experiencia de la amargura. Es un exquisito de la desesperación porque no ha sorteado los escollos de la duda ni del paroxismo que calcina la sangre, ni pone emplastos sobre el destino angustiado que sobreviene luego del hartazgo de existir, pues «El mero hecho de ser es tan grave que, comparado con él, Dios es pura bagatela».
Cioran es dialéctico en tanto que reflexivo y polemista. Si de atacar la novela se trata, no es tanto por el anhelo de dirimir el asunto (por el contrario, él mismo asume, luego de sostener el acabamiento de la literatura, su incompetencia para solucionar o concluir la cuestión), sino inducido por la pasión intelectual y viviente con que abordaba todos los temas. Además, la novela aparece, en el texto que discuto («Más allá de la novela», v. bibliografía), vinculada a otros conceptos y nociones recurrentes en la obra de nuestro pensador. Así, por ejemplo, están la apelación a la civilización, a la psicología (y en particular a los «complejos», al «carácter» y al «yo»), a la tragedia, a la historia.
Confesaba Cioran, en El ocaso del pensamiento, que «El papel del pensador es retorcer la vida por todos sus lados, proyectar sus facetas en todos sus matices, volver incesantemente sobre todos sus entresijos, recorrer de arriba abajo sus senderos, mirar una y mil veces el mismo aspecto, descubrir lo nuevo solo en aquello que no haya visto con claridad, pasar los mismos temas por todos los miembros, haciendo que los pensamientos se mezclen con el cuerpo, y así hacer jirones la vida pensando hasta el final. ¿No resulta revelador de lo indefinible de la vida, de sus insuficiencias que solo los añicos de un espejo destrozado puedan darnos su imagen característica?».
No resultará extraño, por tanto, que para él haya «una relación entre el ritmo fisiológico y la manera de escribir de un escritor»; o que, en punto a los complejos, vea en estos una suerte de «esnobismo» que acrecienta nuestro yo, profundiza en presuntas facultades del mismo y «engrandece nuestras naderías». El novelista entrega su vida al público merced a una falta de pudor; se inventa una vida porque en realidad no la tiene, porque en realidad no existe: la paradoja del «civilizado» –siempre según Cioran–consiste en tamizar sus secretos y disfrazarlos de efectos buscados... A través de la novela, engaña al mundo y disimula la inconveniencia de sus profundidades. ¡Qué contraste con el místico! Lo que critica Cioran es que el novelista, al contrario que el místico (y hay que pensar en la importancia capital que para este escritor tuvieron los místicos y el sentido de la religiosidad más radical), escamotea «nuestros auténticos problemas», interponiendo una pantalla «entre nuestras realidades primordiales y nuestras ficciones psicológicas». La paradoja del autor, de todos nosotros, es que somos hijos de la novela («civilización occidental, civilización de la novela», escribe el rumano). Género al cual, puesto que viola toda intimidad, reprocha Cioran el que sea banal: «Páginas y páginas: acumulaciones de naderías», afirma.
La de Cioran con la novela es una relación de amor / odio. Reconoce que los libros más conmovedores y, quizá, los más grandes que ha leído eran novelas (cómo no recordar al Cioran que elogia a Gógol y a Dostoievski, o incluso al Cioran íntimo de Beckett); pero, al mismo tiempo llama a la novela «prostituta de la literatura», oponiendo el héroe trágico al personaje de la novela: en la tragedia, el autor es «instrumento» al servicio de los héroes, «son ellos los que mandan y le intiman a redactar el acta de sus hechos y gestos»; las novelas, sin embargo, no son independientes de la psicología, «siempre pensamos en el novelista», en tanto que el personaje está desprovisto de destino y de «aliento cósmico», de «carácter».
Lo que importuna a Cioran de la psicología es que se convierta en «el único tipo de profundidad del que somos susceptibles». Incapaces metafísicamente, la psicología encubre las variaciones afectivas a que remite nuestra «vida interior», pues al procurar interpretar dicha vida, en realidad desplaza el fondo de nosotros mismos, al menos en el sentido místico al cual remite continuamente este autor. Y, por otro lado, «la novela hubiera sido inconcebible en un período de florecimiento metafísico: es imposible imaginársela prosperando en la Edad Media, ni en Grecia, India o China clásicas». El personaje novelesco no alcanza jamás el absoluto, designio metafísico por antonomasia. Y si los héroes dostoievskianos nos son tan familiares es porque nos intriga su ineptitud para salvarse, su impaciencia por decaer. «Es por su condición de santo fallido por lo que el príncipe epiléptico se sitúa en el centro de una intriga, pues la santidadrealizada es contradictoria con el arte de la novela».
La inteligibilidad está en crisis. Según Cioran, el artista ha devenido esteticista, y, merced a una «exacerbación del intelecto acompañada de una disminución del instinto», cuenta más el comentario que precede o sucede a la obra que la propia obra: «es el individuo quien hace al arte, no ya el arte quien hace al individuo». Aunque Cioran no emplea el término postmodernidad, podemos recurrir a él para referirnos a estas cuestiones. En efecto, sucede que el presente estado del arte es consumadamente ecléctico, y Cioran critica lo que refiere al artista en tanto que «glosador». El artista de hoy recurre a lo oscuro en menoscabo de lo inteligible y del «sentido». En literatura, opina Cioran, el eclecticismo resulta en un saber que no sería sino «universalidad de superficie [...] Quiebra de una época en la que la historia del arte sustituye al arte y la de las religiones a la religión». Por cierto, crítica esta que nos recuerda el reproche que Cioran le hacía a su compatriota Mircea Eliade. 

Milan Kundera, en El arte de la novela, ofrece una visión sugerente en torno a la novela y a la modernidad. Para empezar, sostiene que «la sabiduría de la novela es diferente de la de la filosofía». Según él, la novela no nace del espíritu teórico sino del espíritu del humor... Su definición de novela como «arte inspirado por la risa de Dios» nos infundiría la sospecha de si el eco de Éste se ha transfigurado, puesto que, como reconoce Kundera, «la modernidad se ha vestido con el ropaje del kitsch». ¿Qué hay, entonces, de y en la postmodernidad? ¿Es la llegada de la novela «sin materia»?...

Cioran se refiere al desvanecimiento de la materia de la literatura. Pero para él, dicho desvanecimiento provendría del ocaso del propósito de la literatura: «farsa de nuestras interrogaciones, de nuestros problemas, de nuestras ansiedades». Producto de la necesidad que tiene el civilizado de inventarse una vida. Es más: Cioran opina que el novelista expresa bien «la obsesión moderna por la historia y la psicología».

En el colmo de su reflexión, Cioran esgrime siempre un fino y escéptico humor; por ejemplo, cuando se pregunta: «¿Acaso hay un solo acontecimiento que valga la pena de ser relatado?». Pero ¿cómo no agradecerle al autor de este texto que, como en toda su obra, nos arrastre, mediante la escritura, hacia una aventura más allá de lo libresco? Es el «tono», que él mismo define como «lo que no puede inventarse, aquello con lo que se nace [...] una gracia heredada, el privilegio que tienen algunos de hacer sentir su pulsión orgánica, el tono es más que el talento, en su esencia».

domingo

Amicus del Latín Amigo.

La amistad (del latín amicus; amigo, que posiblemente se derivó de amore, amar) es una relación afectiva entre dos o más personas. La amistad es una de las relaciones interpersonales más comunes que la mayoría de los seres humanos tienen en la vida.
La amistad se da en distintas etapas de la vida y en diferentes grados de importancia y trascendencia. La amistad nace cuando los sujetos de la amistad se relacionan entre sí y encuentran en sus seres algo en común. Hay amistades que nacen a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años en hacerlo. Las amistades generalmente duran toda la vida. Los amigos en la mayoría de los casos se ven por muchas décadas. Hay amistades donde interviene una persona y un animal de otra especie, es el caso del perro; a éste último se le conoce como el mejor amigo del hombre. Aunque también se puede dar la amistad con otras especies animales, o incluso entre dos o más animales de especies distintas.
Componentes de la amistad
* El principal componente en la amistad es la confianza.
* Dar ánimos y entender cómo te sientes en situaciones desagradables.
* Empatía y simpatía.
* Fidelidad.
* Agrado por compartir una o más actividades, ideas, gustos, recuerdos o la vida misma.
En toda amistad entre personas se encuentran además:
* Amor. Es lo más importante en la amistad, la amistad se basa en este concepto en conjunto con los demás pero para una verdadera amistad debe existir amor.
* Confianza y sinceridad. Se facilita el hablar y el actuar como naturalmente se piensa y se es, minimizando los frenos sociales que normalmente se tienen.
* Interés y preocupación por el amigo. Se interesa por el bienestar del otro, es decir, de sus problemas y logros. Por esto procura reunirse, comunicarse o convivir con él.
* Reciprocidad. Ésta se consigue apoyándose mutuamente en los buenos y en los malos momentos.
“No dejes crecer la hierba en el camino de la amistad”.
…Platón
* Comprensión. Aceptación de las características de un individuo, sus valores, ideas, miedos, aciertos, errores, en definitiva su forma de ser.
“Un amigo es una persona con la que se puede pensar en voz alta”.
…Emerson
* Respeto.
* La amistad es frecuentemente en el sentido de estado de emoción, sentimiento intenso y relativamente corto; en sentido amplio, es afecto todo proceso afectivo. También destaca las expresiones afectivas como movimientos y actos de causa afectiva y que tienen relación con los reflejos.
* Un amigo siempre valora la opinión del otro u otra.
* Un amigo nunca olvida al otro.
* Un amigo no te impone sus pensamientos, sino te aconseja sobre lo que cree erróneo en ti. Tampoco asiente en todo.
“No necesito amigos que cambien cuando yo cambio y asientan cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor”.
…Atribuida a Plutarco
* Un amigo no te chantajea, ni busca la manera de hacerte daño.
* Un amigo es el que está en todos los momentos buenos y malos, el que te levanta cuando nadie sabe que te has caído.
Tipos de amistad
* Amigo por correspondencia
* Amigo sincero
* Fraternidad
* Amor platónico
Religión y cultura popular
La amistad es considerada como una experiencia humana de vital importancia, inclusive ha sido santificada por varias religiones. En el Poema de Gilgamesh, un poema babilonio que se encuentra entre los primeros trabajos literarios de la historia, se relata la amistad entre Gilgamesh y Enkidu. Los grecorromanos tenían, entre otros varios ejemplos, la amistad entre Orestes y Pílades. Los evangelios canónicos nos hablan de una declaración de Jesús, “Nadie posee mayor amor que este, el sacrificar la vida propia por sus amigos.” (Juán 15:13)

jueves

El arte de la imaginación "Fotografía".

Cuando algunos artistas a principios del siglo XX dijeron que el Arte había muerto, encontraron que uno de los asesinos que participó en este “crimen” fue la Fotografía. Pensaban , con acierto, que después de existir la posibilidad de copiar con una perfección milimétrica la realidad a través de la lente poco espacio quedaba para el Realismo o el Naturalismo pictórico. No es que se hubiera muerto “todo” el arte, sino sólo aquel que pregonaba las excelencias de retratar con precisión el mundo real. Así que se cerraba una puertas, la de lo real, y se abrían un montón de ellas, las de la imaginación.

 Con la Fotografía pasó lo mismo. Desde aquellas escenografías, maravillosas, de las mil y una noches de las fotografías de principios de siglo, hasta la hiperrealista fotografía de moda, pasando por la crudeza sensorial de los cronistas de guerra. Todos y cada uno de los píxeles y moleculas que forman el mundo fueron sometidos a la dictadurad e la caja oscura. Hace 30 años, mas o menos, algunos empezaban a darse cuenta de que también aquí el Arte estaba siendo asesinado, aunque no por un nuevo método de reflejar la realidad, sino por la realidad misma que ajena a todos estos galimatias filosóficos se había desnudado “completamente” delante del cristal. Y cuando digo completamente me refiero a todo recoveco, resquicio, milímetro de piel de eso que llamamos mundo mundial.

Y ¿qué se podía hacer?. “Todo está inventado” dijo alguien alguna vez. De eso se trataba, los fotografos empezaron a buscar en el arte (pintura, escultura …) aquella realidad perdida del mundo: los sueños. Y la fotografía, desde entonces, ya no se encasilla retratando la realidad tal cual es, ahora busca “expresar”, “trasmitir”, “evocar”, “suscitar” y hasta, si me lo perdonan, “asquear”. Es como una gran máquina tragaperras, cada moneda que echamos es una oportunidad de ganar muchas más monedas. Cada fotografía que se “ve” y se “siente” nos permite “aprehender” algo más que sólo aquello que está retratado.

Y, ¿por qué todo ésto?, direis. Pretendo ir mostrando, al tiempo que aprendiendo, como ha evolucionado ese “ARTE MENOR” que tanto me gusta, la Fotofilosofía.

viernes

San Agustín y su filosofía


Agustín de Hipona y la filosofía


Cristianismo y filosofía.

No se debe olvidar que el cristianismo no es una filosofía, porque los conocimientos que aportan provienen de una autoridad fuera de la razón humana. Además según avanza el Imperio Romano el saber filosófico tradicional se teñía de aptitudes y conceptos religiosos.

Podemos hablar de filosofía cristiana desde el momento en que algunos cristianos utilizaron la filosofía griega con fines apologéticos (defensa) que favorecieran la difusión de la nueva religión.

La filosofía cristiana será el resultado de un intento de síntesis entre los dos supuestos fundamentales de la tradición filosófica pagana, (la inteligibilidad natural del mundo y la razón como facultad principal del conocimiento), y las verdades reveladas por la nueva religión.

Esos primeros cristianos son los llamados Padres de la Iglesia, y así la primera filosofía cristiana se llama patrística.

La revelación cristiana es la culminación natural del saber filosófico. Este principio provocará que los filósofos descubran un nuevo campo de reflexión, nuevos temas, por ejemplo la creación, la contingencia del mundo, la espiritualidad del hombre humano.

La filosofía patrística encontró fundamentalmente 3 corrientes filosóficas asentadas en su época:

1- El neoplatonismo, en principio el más atractivo para el cristianismo, por la distinción entre el mundo de las ideas y el mundo sensible, queriéndose identificar lo sobrenatural, lo divino, la salvación eterna con el mundo de las ideas.
2- El aristotelismo, que era más difícil de cristianizar por su empirismo y "materialismo".
3- El estoicismo, fue una filosofía ética posterior a Platón. Uno de sus principales representantes fue Séneca, que propugnaba el dominio de la razón sobre las inclinaciones naturales del hombre, en contra de los hedonistas, epicureístas, que afirmaban que el fin del hombre era la felicidad en los placeres.

La filosofía patrística se puede dividir en 3 períodos:

1.- Período de formación hasta el concilio de Nicea en el 325. En este período habrá dos corrientes claramente enfrentadas, una benevolente con la cultura y filosofía griega y otra contraria que es la que menos fortuna tuvo.
2.- Período de apogeo que va desde el concilio de Nicea hasta la segunda mitad del siglo V.
3.- Período de decadencia que en el imperio de Oriente llega hasta el siglo VIII, mientras que en Occidente llega hasta la mitad de la Edad Media, como mínimo hasta el sg. XIII.


La actitud filosófica de S. Agustín.

San Agustín está cerca de la filosofía helenística. Las escuelas posteriores a Aristóteles creyeron que el fin del estudio filosófico apuntaba a conseguir la felicidad. Sin embargo S. Agustín, lejos de las posiciones naturalistas de estas escuelas cree que la felicidad sólo es posible en el plano sobrenatural. El único camino para conseguirla es partiendo de la interioridad del alma humana que asciende progresivamente hasta el Ser Supremo. Aquí está el primer recuerdo a la filosofía de Platón; con matices S. Agustín es el encargado de cristianizar la filosofía platónica.

Su teología está por ello unida al problema del hombre, el filósofo es el hombre que busca la verdad partiendo de su propia contingencia (mutabilidad), para transcender hasta Dios que siendo lo más íntimo al alma humana desborda su contingencia.

Hay por lo tanto una teologización de la filosofía, pero sin olvidar lo antropológico (ciencia del hombre).

Podemos concluir que en S. Agustín la filosofía no es solo un sistema racional sino una estructura unida a la religión, que se descubre con una especial actitud del hombre que volviendo a su interioridad se eleva hasta Dios.


Relaciones entre fe y razón.

Como para S. Agustín lo importante es explicar la relación entre el alma humana y Dios, entonces fe y razón no son más que medios o instrumentos que se exigen mutuamente para encontrar la verdad.

Por lo tanto fe y razón no se excluyen, sino que se complementan. Ni creer es algo irracional, ni el conocimiento racional (de Dios) destruye la fe. Para superar estas posiciones excluyentes, S. Agustín propone que la fe se sitúe al comienzo y al final de la especulación racional. Primero como una condición necesaria para que se ponga en marcha una investigación sobre temas que de otra manera permanecerían ignorados, (la fe es guía y pauta de la razón), por otro lado la investigación racional dirige al hombre hacia la fe, ésta elimina las dudas consolidando el conocimiento racional.


El problema del conocimiento.

El conocimiento es para S. Agustín el problema de justificar la verdad, porque esto está conectado con la posibilidad de que el hombre alcance la felicidad. Si ésta sólo es perfecta en Dios, de lo que se trata es de buscar un tipo de conocimiento que nos lleve a Dios. Dios es el que fundamenta y hace posible el grado más alto de conocimiento humano: el conocimiento de lo universal y lo necesario, que para S. Agustín son las verdades eternas.

El conocimiento es una visión (Platón). El conocimiento para Platón es el de las ideas. Esa visión es posible gracias a la acción iluminadora de Dios sobre la inteligencia para que pueda alcanzar las verdades eternas que con mucho exceden su contingencia y finitud. El precedente a esta concepción del conocimiento está en Platón que afirmaba que la idea de bien era el sol del conocimiento intelectual. Los neoplatónicos decían que lo UNO irradiaba luz sobre toda la realidad y todo esto es compatible con la concepción evangélica que identifica a Cristo con la luz del mundo.

La acción iluminadora de Dios para S. Agustín no es un auxilio sobrenatural sino algo estrictamente racional.

La luz natural de la razón procede de Dios y capacita a la mente para contemplar las verdades universales y necesarias. Nosotros tenemos noticia de la existencia real de las cosas por la sensación, y realizamos una comparación entre esos entes finitos y las ideas eternas e inmutables gracias a la iluminación divina. Quiere superar S. Agustín la teoría de la reminiscencia de Platón, es decir, no es necesario que el alma haya contemplado las verdades eternas en una vida anterior, lo que es necesario es que Dios eterno y inmutable abra nuestra mente para acceder a ellas. Y esta iluminación no es una visión o experiencia directa de la divinidad (ontologismo), sino la capacidad natural que Dios nos ha dado.


Dios y la creación.

Tres temas trata la teología natural o teodicea de S. Agustín:

1- Las pruebas de la existencia de Dios.
2- El problema de la esencia metafísica de Dios.
3- El problema de la creación.

1.- Si Dios no es objeto de experiencia inmediata se requiere una prueba de su existencia. S. Agustín aporta una serie de argumentos entre los que destaca el de las verdades eternas. La mente posee verdades inmutables, es decir verdades "que no son tuyas ni mías, ni de ningún otro, sino que están presentes en todos por igual". Hay conocimientos que se imponen necesariamente al hombre, y que transcendiendo la razón finita humana deben fundarse en el SER. Si hay conocimientos universales y necesarios y ningún ser particular y contingente puede ser su fundamento es porque refleja la necesidad de Dios, es decir se presentan como la entrada para la demostración de su existencia.

2.- Demostrada la existencia de Dios hay que pasar a estudiar su esencia. La esencia metafísica de Dios se encuentra en la inmutabilidad. Frente a toda realidad contingente y mutable de la realidad creada Dios se erige como el SER sumamente perfecto. Todo ente finito no posee la plenitud del ser, por ser esencialmente mudable. Dios en cambio es imposible pensar que cambie, porque lo posee todo, lo que no quiere decir que sea estático, quiere decir que es perfecto. Sus atributos fundamentales son conocer, crear y amar, con un poder difusivo que llegando hasta el hombre le permite a éste encontrarse con Él.

3.- Dios para S. Agustín es el fundamento de las ideas platónicas. El mundo inteligible de Platón tiene ahora un fundamento teológico. De la misma manera, que no podemos pensar en ningún otro autor que realice sus obras sin tener una idea de lo que va a ejecutar, Dios creó el mundo según unos modelos que son las ideas inmutables y eternas que existían previamente en la mente del creador. Esta doctrina se llama ejemplarismo. Teniendo en cuenta que el auténtico ser está en Dios y en sus ideas, el mundo contingente debe su esencia y su existencia (su ser) al creador (según la doctrina cristiana a través del Verbo, segunda persona de la Trinidad, o Dios Hijo).

¿Cómo es posible que la contingencia de la creación proceda del ser necesario, o si es inmutable como crea en un momento determinado?. Para S. Agustín, Dios posee eternamente los modelos o las ideas, y la creación consiste en la identificación de su voluntad y la realización del mundo, en un acto eterno, incluyendo el tiempo que no es más que la sucesión de los momentos que pasan los seres creados al desarrollarse, según las leyes y el orden previsto por Dios.

El problema del hombre.

S. Agustín recoge la tradición de Platón. El alma es una sustancia completa unida accidentalmente al cuerpo. Rechaza S. Agustín la teoría hilemórfica aplicada al hombre. La concepción de S. Agustín es dualista.

Sobre el origen del alma el pensamiento de S. Agustín pasa por dos etapas. En la primera defiende el traduccionismo, es decir, el alma se transmite directamente de padres a hijos en el momento de la generación. S. Agustín piensa así con el fin de defender un dogma cristiano:. el carácter universal del pecado original.

En una segunda etapa opta por el creacionismo, es decir, el alma espiritual del hombre está creada directamente por Dios, pero no define el momento de dicha creación.

La estructura del alma manifiesta la "imagen y semejanza" de Dios al crearla. La misma naturaleza del hombre hace posible encontrar a Dios en su interior. La estructura del alma es la siguiente: Formando una unidad indisoluble el hombre posee tres facultades, memoria, entendimiento y voluntad, que para S. Agustín se corresponden con la Trinidad de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

La "Ciudad de Dios". Influencia histórica de San Agustín.

Escribe S. Agustín el libro "La ciudad de Dios" hacia el año 412. El saqueo de Roma llevado a cabo por los bárbaros en el 410 hizo revivir la idea de que la seguridad del Imperio Romano estaba unida al paganismo. El cristianismo había minado los cimientos del Imperio. San Agustín presentó la historia y el presente como la eterna lucha entre las fuerzas del bien y del mal, dirigidas por la providencia divina. El providencialismo es la tesis que entiende el desarrollo de la historia del hombre movido por Dios en orden a la consecución del bien universal. La providencia lo abarca todo, la existencia del bien que Dios quiere, y la presencia del mal que Dios permite para que se obtenga de él beneficios mayores. Así para S. Agustín el proceso histórico es la lucha entre la ciudad terrenal (la construida por el egoísmo humano) y la ciudad de Dios, dirigida por la caridad. En realidad al hombre siempre le mueve el amor, que puede tener un doble sentido, el primero hacia intereses materiales y el otro hacia la caridad. El hombre elige libremente entre los dos sentidos. Según la opción la historia avanzará negativa o positivamente, pero siempre en orden al fin que la providencia de Dios ha previsto.

La filosofía cristiana en S. Agustín tiene un valor importantísimo por haber sido capaz de armonizar cierta filosofía helenística y la revelación cristiana. Cuando la Iglesia toma la tarea de la reconstrucción intelectual de Europa tras la caída del Imperio Romano no habrá más autoridad que la de S. Agustín, incluso cuando se realicen otras síntesis, a partir del siglo XII incluyendo la más importante la de Santo Tomás de Aquino.

Tras un período dominado por la corriente continuadora del tomismo (escolástica), en el Renacimiento, y en el sg. XVII encontramos la influencia de S. Agustín, en el racionalismo, por ejemplo de Descartes y Leibniz, incluso la herejía protestante de Lutero pretende retornar a S. Agustín.

En nuestros días el llamado personalismo cristiano del sg. XX, toma de S. Agustín muchas de las ideas fundamentales sobre el hombre, y por otro lado su falta de sistematismo es más cercano al modo de hacer filosofía hoy, que al de otras épocas.

II.Continuación. La verdadera enseñanza de la Doctrina de La Santísima Trinidad


Es la fe lo principal en el misterio de la Santísima Trinidad, porque con la razón no se entiende lo que es ese misterio. Se pueden poner palabras humanas para entender de qué se quiere hablar, pero ni con mucho uno llega a penetrar ese misterio. Este misterio debe ser creído sin más, sin buscar argumentos humanos, porque no los hay. En la cabeza humana, no cabe que un Dios tenga Tres Personas y que éstas sean un único Dios, no tres dioses. Este es el misterio, que sólo se puede creer. Pero para creer es necesario el don de Dios. Y Dios no lo da a todos, sino sólo a aquellos que quitan su razón.

Es, por eso, que los testigos de Jeová jamás comprenderán este misterio, ni aunque se les explique con detalle, porque necesitan creer, no razonar. Dios da el don de la fe al humilde de corazón, no al soberbio de mente. Se encuentra a Dios porque uno se abaja en su razón y acepta el plan de Dios sobre su vida, aunque no lo entienda desde el primer momento.

Es difícil creer porque el hombre no quiere dejar su razón. Estamos acostumbrados en nuestra naturaleza humana a ver con nuestra razón y esto nos impide muchas veces creer. Se cree no con razones sino con la gracia divina que actúa en un alma humilde. Se que es bueno lo que hago, porque esto es marcar el camino de la verdad. Pero también sé que debo dar el Espíritu de las cosas. La gente está necesitada de Espíritu, no de filosofías. La Filosofía es buena, para enmarcar nuestros razonamientos pero cuando se habla de Dios, hay que hablar movido por Su Espíritu, no por el espíritu humano.


El Padre revelado por el Hijo

La invocación de Dios como "Padre" es conocida en muchas religiones. La divinidad es con frecuencia considerada como "padre de los dioses y de los hombres". En Israel, Dios es llamado Padre en cuanto Creador del mundo (Cf. Dt 32,6; Ml 2,10). Pues aún más, es Padre en razón de la alianza y del don de la Ley a Israel, su "primogénito" (Ex 4,22). Es llamado también Padre del rey de Israel (cf. 2 S 7,14). Es muy especialmente "el Padre de los pobres", del huérfano y de la viuda, que están bajo su protección amorosa (cf. Sal 68,6).

Al designar a Dios con el nombre de "Padre", el lenguaje de la fe indica principalmente dos aspectos: que Dios es origen primero de todo y autoridad transcendente y que es al mismo tiempo bondad y solicitud amorosa para todos sus hijos. Esta ternura paternal de Dios puede ser expresada también mediante la imagen de la maternidad (cf. Is 66,13; Sal 131,2) que indica más expresivamente la inmanencia de Dios, la intimidad entre Dios y su criatura. El lenguaje de la fe se sirve así de la experiencia humana de los padres que son en cierta manera los primeros representantes de Dios para el hombre. Pero esta experiencia dice también que los padres humanos son falibles y que pueden desfigurar la imagen de la paternidad y de la maternidad. Conviene recordar, entonces, que Dios transciende la distinción humana de los sexos. No es hombre ni mujer, es Dios. Transciende también la paternidad y la maternidad humanas (cf. Sal 27,10), aunque sea su origen y medida (cf. Ef 3,14; Is 49,15): Nadie es padre como lo es Dios.

Jesús ha revelado que Dios es "Padre" en un sentido nuevo: no lo es sólo en cuanto Creador; Él es eternamente Padre en relación a su Hijo único, el cual eternamente es Hijo sólo en relación a su Padre: "Nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar" (Mt 11,27).

Por eso los apóstoles confiesan a Jesús como "el Verbo que en el principio estaba junto a Dios y que era Dios" (Jn 1,1), como "la imagen del Dios invisible" (Col 1,15), como "el resplandor de su gloria y la impronta de su esencia" Hb 1,3).

Después de ellos, siguiendo la tradición apostólica, la Iglesia confesó en el año 325 en el primer concilio ecuménico de Nicea que el Hijo es "consubstancial" al Padre, es decir, un solo Dios con él. El segundo concilio ecuménico, reunido en Constantinopla en el año 381, conservó esta expresión en su formulación del Credo de Nicea y confesó "al Hijo Unico de Dios, engendrado del Padre antes de todos los siglos, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado no creado, consubstancial al Padre" (DS 150).

El Padre y el Hijo revelados por el Espíritu

Antes de su Pascua, Jesús anuncia el envío de "otro Paráclito" (Defensor), el Espíritu Santo. Este, que actuó ya en la Creación (cf. Gn 1,2) y "por los profetas" (Credo de Nicea-Constantinopla), estará ahora junto a los discípul os y en ellos (cf. Jn 14,17), para enseñarles (cf. Jn 14,16) y conducirlos "hasta la verdad completa" (Jn 16,13). El Espíritu Santo es revelado así como otra persona divina con relación a Jesús y al Padre.

El origen eterno del Espíritu se revela en su misión temporal. El Espíritu Santo es enviado a los Apóstoles y a la Iglesia tanto por el Padre en nombre del Hijo, como por el Hijo en persona, una vez que vuelve junto al Padre (cf. Jn 14,26; 15,26; 16,14). El envío de la persona del Espíritu tras la glorificación de Jesús (cf. Jn 7,39), revela en plenitud el misterio de la Santa Trinidad.

La fe apostólica relativa al Espíritu fue confesada por el segundo Concilio ecuménico en el año 381 en Constantinopla: "Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre" (DS 150). La Iglesia reconoce así al Padre como "la fuente y el origen de toda la divinidad" (Cc. de Toledo VI, año 638: DS 490). Sin embargo, el origen eterno del Espíritu Santo está en conexión con el del Hijo: "El Espíritu Santo, que es la tercera persona de la Trinidad, es Dios, uno e igual al Padre y al Hijo, de la misma sustancia y también de la misma naturaleza: Por eso, no se dice que es sólo el Espíritu del Padre, sino a la vez el espíritu del Padre y del Hijo" (Cc. de Toledo XI, año 675: DS 527). El Credo del Concilio de Constantinopla (año 381) confiesa: "Con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria" (DS 150).

La tradición latina del Credo confiesa que el Espíritu "procede del Padre y del Hijo (filioque)". El Concilio de Florencia, en el año 1438, explicita: "El Espíritu Santo tiene su esencia y su ser a la vez del Padre y del Hijo y procede eternamente tanto del Uno como del Otro como de un solo Principio y por una sola espiración...Y porque todo lo que pertenece al Padre, el Padre lo dio a su Hijo único, al engendrarlo, a excepción de su ser de Padre, esta procesión misma del Espíritu Santo a partir del Hijo, éste la tiene eternamente de su Padre que lo engendró eternamente" (DS 1300-1301).

La afirmación del filioque no figuraba en el símbolo confesado el año 381 en Constantinopla. Pero sobre la base de una antigua tradición latina y alejandrina, el Papa S. León la había ya confesado dogmáticamente el año 447 (cf. DS 284) antes incluso que Roma conociese y recibiese el año 451, en el concilio de Calcedonia, el símbolo del 381. El uso de esta fórmula en el Credo fue poco a poco admitido en la liturgia latina (entre los siglos VIII y XI).

La tradición oriental expresa en primer lugar el carácter de origen primero del Padre por relación al Espíritu Santo. Al confesar al Espíritu como "salido del Padre" (Jn 15,26), esa tradición afirma que este procede del Padre por el Hijo (cf. AG 2). La tradición occidental expresa en primer lugar la comunión consubstancial entre el Padre y el Hijo diciendo que el Espíritu procede del Padre y del Hijo (Filioque). Lo dice "de manera legítima y razonable" (Cc. de Florencia, 1439: DS 1302), porque el orden eterno de las personas divinas en su comunión consubstancial implica que el Padre sea el origen primero del Espíritu en tanto que "principio sin principio" (DS 1331), pero también que, en cuanto Padre del Hijo Unico, sea con él "el único principio de que procede el Espíritu Santo" (Cc. de Lyon II, 1274: DS 850). Esta legítima complementariedad, si no se desorbita, no afecta a la identidad de la fe en la realidad del mismo misterio confesado.

Resumen

El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Sólo Dios puede dárnoslo a conocer revelándose como Padre, Hijo y Espíritu Santo.

La Encarnación del Hijo de Dios revela que Dios es el Padre eterno, y que el Hijo es consubstancial al Padre, es decir, que es en él y con él el mismo y único Dios.

La misión del Espíritu Santo, enviado por el Padre en nombre del Hijo (cf. Jn 14,26) y por el Hijo "de junto al Padre" (Jn 15,26), revela que él es con ellos el mismo Dios único. "Con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria".

"El Espíritu Santo procede del Padre en cuanto fuente primera y, por el don eterno de este al Hijo, del Padre y del Hijo en comunión" (S. Agustín, Trin. 15,26,47).

Por la gracia del bautismo "en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" somos llamados a participar en la vida de la Bienaventurada Trinidad, aquí abajo en la oscuridad de la fe y, después de la muerte, en la luz eterna (cf. Pablo VI, SPF 9).

"La fe católica es esta: que veneremos un Dios en la Trinidad y la Trinidad en la unidad, no confundiendo las personas, ni separando las substancias; una es la persona del Padre, otra la del Hijo, otra la del Espíritu Santo; pero del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo una es la divinidad, igual la gloria, coeterna la majestad" (Symbolum "Quicumque").

Las personas divinas, inseparables en lo su ser, son también inseparables en su obrar. Pero en la única operación divina cada una manifiesta lo que le es propio en la Trinidad, sobre todo en las misiones divinas de la Encarnación del Hijo y del don del Espíritu Santo.


jueves

La verdadera enseñanza de la Doctrina de La Santísima Trinidad




Raúl Moreno. El interés de este articulo es buscar la verdad basado en argumentos sólidos y así evitar que personas de buena voluntad sean arrastradas con engaños y apartadas de Jesucristo. Para buscar la verdad hay que empeñar estableciendo lo esencial y no dejarse distraer por otros temas o por apasionamiento. He querido explicar los errores fundamentales de la doctrina de los Testigos y no hacer ataques personales. Oramos y sinceramente les deseamos la gracia de Dios necesaria para ver la luz de la Verdad.







"Timoteo guarda el depósito que se te ha encomendado. Evita las palabrerías profanas, y también las objeciones de la falsa ciencia; algunos que la profesaban se han apartado de la fe". I Timoteo 6,20-21.

Los Testigos no reconocen el misterio principal de la fe cristiana: la Santísima Trinidad. Sí reconocen, como nosotros, que hay un solo Dios (son monoteístas). Pero no reconocen a las tres Personas divinas. Por eso no pueden llamarse Cristianos si no reconocen a Cristo como Dios.

Dentro de la unidad de un único Dios existen tres personas, el Padre, elHijo y el Espíritu Santo. Los tres comparten los mismos atributos y la misma naturaleza, por lo tanto estos tres constituyen el único Dios.

Analicemos la proposición anterior.

Los tres planos de la Trinidad son:

1.Hay un solo Dios. Los trinitarios estamos completamente de acuerdo, y laBiblia es muy clara en enseñar que hay solamente un Dios. (Deut. 4:35,39; 6:4; 32:39; Isa. 43:10-11; 44:6, 8, 24; 45:5-6; 46:9).

2.Dentro del ser de ese Dios, existen tres distintas personas, El Padre, elHijo y el Espíritu Santo. Podemos ver en la Biblia que las tres personas interactúan recíprocamente.

  • "Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. Y una voñ que salía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.» (Mateo 3,16-17)
  • Jesús: "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautiñándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" (Mateo 28,19).

• El Padre envió al Hijo: Juan 3:16-17; Gálatas 4:4;1 Juan 4:9-10, 14

• El Padre y el Hijo se aman el uno al otro: Juan 3:35; 5:20; 14:31; 15:9; etc.

• El Padre habla al Hijo y el Hijo habla al Padre: Juan 11:41-42; 12:28; 17-1-26;etc.

• Jesús envió al Espíritu Santo: Juan 15:26

• El Espíritu Santo busca glorificar (revelar) a Jesús: Juan 16:13-14

• En el bautismo de Jesús, el Espíritu Santo descendió sobre el Hijo (Jesús), y el Padre dijo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”. Mateo3:16-17; cf.17:4-5; 2 Pe. 1:17-18

3.Las tres personas son identificadas como Dios, en otras palabras, “Los tres comparten la misma naturaleza . . .”

• El Padre es identificado como Dios (1 Cor. 8:6; Gál. 1:1, etc.)

• El Hijo es identificado como Dios (Jn. 1:1; Col. 2:9, etc.)

• El Espíritu Santo es identificado como Dios (Hch. 5:3-4).

Pero la Biblia dice que solamente hay un Dios. Entonces, la única conclusión lógica es que "estos tres son el único Dios".

Esta es básicamente la doctrina de la Trinidad.

La formación del dogma trinitario

La verdad revelada de la Santa Trinidad ha estado desde los orígenes en la raíz de la fe viva de la Iglesia, principalmente en el acto del bautismo. Encuentra su expresión en la regla de la fe bautismal, formulada en la predicación, la catequesis y la oración de la Iglesia. Estas formulaciones se encuentran ya en los escritos apostólicos, como este saludo recogido en la liturgia eucarística: "La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios Padre y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros" (2 Co 13,13; cf. 1 Cor 12,4-6; Ef 4,4-6).

Durante los primeros siglos, la Iglesia formula más explícitamente su fe trinitaria tanto para profundizar su propia inteligencia de la fe como para defenderla contra los errores que la deformaban. Esta fue la obra de los Concilios antiguos, ayudados por el trabajo teológico de los Padres de la Iglesia y sostenidos por el sentido de la fe del pueblo cristiano.

Para la formulación del dogma de la Trinidad, la Iglesia debió crear una terminología propia con ayuda de nociones de origen filosófico: "substancia", "persona" o "hipóstasis", "relación", etc. Al hacer esto, no sometía la fe a una sabiduría humana, sino que daba un sentido nuevo, sorprendente, a estos términos destinados también a significar en adelante un Misterio inefable, "infinitamente más allá de todo lo que podemos concebir según la medida humana" (Pablo VI, SPF 2).

La Iglesia utiliza el término "substancia" (traducido a veces también por "esencia" o por "naturaleza") para designar el ser divino en su unidad; el término "persona" o "hipóstasis" para designar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo en su distinción real entre sí; el término "relación" para designar el hecho de que su distinción reside en la referencia de cada uno a los otros.

No obstante la fe en este Misterio es sin duda la mayor de las Gracias que Dios Trinidad nos puede dar. Lo escribí en un articulo anterior. La Fe es "Pistis" es decir "confianza, certidumbre, seguridad, creencia.

No obstante la fe en este Misterio es sin duda la mayor de las Gracias que Dios Trinidad nos puede dar. Lo escribí en un articulo anterior. La Fe es "Pistis" es decir "confianza, certidumbre, seguridad, creencia.

Ruego que comprendan que no hay nada de malo en “aceptarlo por fe (confianza)” si en realidad hay algo (como una promesa) en qué confiar. Cuando Jesús le dijo al hombre ciego que si se lavaba en el estanque de Siloé sería sanado, el ciego tuvo fe en Jesús, confió en Jesús y su promesa, se lavó y recibió la vista milagrosamente. Sin embargo, si no hay nada en qué confiar y no hay nada “confiable” en qué creer, pedirle a la gente que lo “acepte por fe” es erróneo, y contribuye a malinterpretar a Dios y a la Biblia.

La enseñanza de los Testigos de Jehova



Raúl Moreno
En primer lugar no es mi intención herir sensibilidades sino más bien intentar responder las dudas que algunos amigos me han formulado. Despues de dedicar largos años al estudio de las Sagradas Escrituras y estudiar los libros de otras creencias me siento con la autoridad de poder responder y valorar. Debo de antemano decir que tengo familiares que viven estas formas de creencias y no por eso dejo de amarlos. Solo que no comparto ni compartiré nunca esta visión que tienen de Dios y de la Iglesia. "Entre personas con el mínimo de formación siempre se puede dialogar y discrepar".

Lo que refutare aquí no serán todos los puntos mencionados mas abajo sino que me atañere a los que respectan a Dios, a la Trinidad, a Jesús como Hombre y como Dios, al alma y la Cruz como símbolo.

Hoy solo escribiré una enseñanza humana, pero sabia de Sócrates.

Si el hombre se queda en lo particular, en los objetos que capta a través de los sentidos posee "opinión" pero no ciencia. La ciencia es conocimiento universal, necesario e inmutable por que es un conocimiento racional, mientras que la opinión al estar fundada en los sentidos es subjetiva y cambiante.


Lean y recapaciten sobre estos puntos que les dejo a continuación.
  1. Hay un Dios en una persona. "Esté seguro de Todas las Cosas", Página 188. [Make Sure of All Things].
  2. No existe Trinidad. "Permita que Dios sea Verdadero", Página 100-101; [Let God be True]; "Esté seguro de Todas las Cosas", Página 386. [Make Sure of All Things].
  3. El Espíritu Santo es una fuerza no viva. "Razonando desde las Escrituras", 1985, Página 406-407. [Reasoning from the Scriptures].
  4. El Espíritu Santo es la fuerza activa impersonal de Dios. "El Atalaya", Junio 1, 1952, Página 24. [The Watchtower].
  5. La primera creación de Jehová fue Su “‘único Hijo engendrado’…y usado por Jehová para crear todas las otras cosas”. "Ayuda para el Entendimiento de la Biblia", Página 390-391. [Aid to Bible Understanding].
  6. Jesús fue el arcángel Miguel, el cual se convirtió en un hombre. "El Atalaya", Mayo 15, 1963, Página 307. [The Watchtower]; "El Nuevo Mundo", 284. [The New World].
  7. Jesús fue sólo un hombre perfecto, no Dios en carne, "Razonando desde las Escrituras", 1985, Página 306. [Reasoning from the Scriptures].
  8. Jesús no se levantó de los muertos en su cuerpo físico. "¡Despertad!" Julio 22, 1973, Página 4. [Awake!]
  9. Jesús fue resucitado “no como una criatura humana sino como un espíritu”. "Permita que Dios sea Verdadero", Página 276. [Let God be True].
  10. Jesús nació otra vez. "El Atalaya", Nov. 15, 1954, Página 682. [The Watchtower].
  11. Jesús no murió en una cruz sino en una estaca. "Razonando desde las Escrituras", 1985, Página 89-90. [Reasoning from the Scriptures].
  12. Jesús empezó su gobierno invisible sobre la tierra en 1914. "La Verdad Te Hará Libre", Página 300. [The Truth Shall Make You Free].
  13. El sacrificio de rescate de Jesús no incluyó a Adán. "Dejemos que Dios sea Veraz", Página 119. [Let God be True].
  14. La iglesia de los Testigos se proclama así misma profeta de Dios. "El Atalaya", Abril 1, 1972, Página 197. [The Watchtower].
  15. Los Testigos reclaman ser el único canal de la verdad de Dios. "El Atalaya", Feb. 15, 1981, Página 19. [The Watchtower].
  16. Solo los miembros de su iglesia serán salvos. "El Atalaya", Feb. 15, 1979, Página 30. [The Watchtower].
  17. Las buenas obras son necesarias para la salvación. "Estudios en las Escrituras", Vol. 1, Página 150, 152. [Studies in the Scriptures].
  18. El alma deja de existir después de la muerte. "Permita que Dios sea Verdadero", Páginas 59, 60, 67. [Let God be True].
  19. No existe el infierno de fuego donde los malvados serán castigados. "Permita que Dios sea Verdadero", páginas 79, 80. [Let God be True].
  20. Sólo 144.000 Testigos de Jehová irán al cielo. "Razonando desde las Escrituras", 1985, Páginas 166-167, 361. [Reasoning from the Scriptures]; "Permita que Dios sea Verdadero", Página 121. [Let God be True].
  21. Sólo los 144.000 Testigos de Jehová son nacidos de nuevo. "Razonando desde las Escrituras", 1985, página 76. [Reasoning from the Scriptures]; "El Atalaya", 11/15/ 1954, página 681. [The Watchtower].
  22. Sólo los 144.000 pueden tomar comunión.
  23. Las transfusiones de sangre son un pecado. "Razonando desde las Escrituras", 1985, Páginas 72-73. [Reasoning from the Scriptures].
  24. La cruz es un símbolo pagano y no debería ser usada. "Razonando desde las Escrituras", 1985, Páginas 90-92. [Reasoning from the Scriptures].
  25. La salvación es por fe y lo que Usted hace. "Estudios en las Escrituras", Vol. 1, Páginas 150, 152. [Studies in the Scriptures].
  26. Es posible perder su salvación. "Razonando desde las Escrituras", 1985, Páginas 358-359. [Reasoning from the Scriptures].
  27. El universo tiene billones de años. "Tu Voluntad Será Hecha en la Tierra", Página 43. [Your Will Be Done on Earth].
  28. Cada uno de los seis días de la creación de Dios en Génesis 1, duró 7.000 años; por lo tanto, el hombre fue creado al final de los 42.000 años de la preparación de la tierra. "Permita que Dios sea Verdadero", Página 168. [Let God be True].
  29. Los Testigos se rehúsan a votar, a saludar la bandera del país de origen, cantar el himno nacional, celebrar las Navidades o los cumpleaños ni tampoco se les permite prestar el servicio militar o servir a su país.
  30. A Satanás se le encomendó la obligación y se le encargó con la obligación de supervisar la creación de la tierra. "Chidren", Página 55.